La osteopatía reequilibra el organismo centrándose en la estructura del organismo, mejorando el funcionamiento del cuerpo.
Se utilizan técnicas suaves y seguras, adaptadas a cada paciente y a sus necesidades, teniéndose siempre en cuenta la edad, el sexo, la tipología y el estado de salud del mismo.

El osteópata ve al paciente como un todo en el que mente, cuerpo y espíritu interactúan y se relacionan recíprocamente, y en el que los tejidos del mismo influencian y se ven influenciados por la fisiología interna y la homeóstasis.
Hablamos de tejidos y no sólo de huesos: tejido ligamentoso, tendinoso, vascular, nervioso, y conjuntivo.
Los osteópatas trabajan con todos los tejidos y fluidos corporales, aunque a menudo utilicen el sistema músculo-esquelético para llegar a tejidos menos accesibles.