Las disfunciones del suelo pélvico, por ejemplo la incontinencia urinaria, son problemas de salud frecuentemente ocultos que deterioran la calidad de vida, limitan la autonomía y repercuten en el ámbito psicosocial, laboral, afectivo y sexual.

El suelo pélvico es un conjunto de estructuras que cierran en forma de rombo o diamante el estrecho inferior de la cavidad abdomino-pelviana. Los elementos que componen son:

·         Cuatro huesos: los dos ilíacos, el sacro y el coxis.

·         Cuatro articulaciones: 2 sacroilíacas, la sacrocoxígea y la sínfisis pubiana con respectivos ligamentos.

·         Ligamentos: El útero-sacroque se origina en el útero y se inserta en S1-S2-S3, el que va del pubis a la parte anterior de la vejiga y el ligamento ano-coxígeo

·         Musculatura distribuida en tres planos.

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Habitualmente nuestros órganos y vísceras mucho tiempo antes de sufrir una enfermedad pasan por una fase de DISFUNCIÓN, de mal funcionamiento, en la que nuestro organismo nos avisa con una serie de síntomas propios de cada órgano y unos dolores reflejos y alteraciones en nuestros músculos y articulaciones.

SIGNOS Y SÍNTOMAS

Podemos reconocer una disfunción del estómago por los siguientes síntomas: la acidez o ardor, que si coexiste con una hernia de hiato, afectarán también al esófago incluyendo garganta y bronquios (crisis asmáticas por los vapores del ácido clorhídrico).

REFLEJOS EN EL SISTEMA MÚSCULO–ESQUELÉTICO. CAUSAS DE DISFUNCIÓN

La relación del estómago con el sistema músculo-esquelético es muy frecuente y puede reflejar dos situaciones:

1.     Ardor de estómago que se debe a que este está actuando como amortiguador del hígado. Es decir, una disfunción del hígado, por el tipo de alimentación o simplemente por estrés, mostrando sus primeros síntomas en forma de ardor de estómago.

2.    También es frecuente que el sistema nervioso del estómago se altere (y a veces no manifiesta síntomas en el propio estómago) debido a un proceso obsesivo en el ámbito social, económico, frecuentemente en relación con el trabajo (por ejemplo, falta de desconexión del trabajo, obsesión por algo relacionado con lo laboral, mientras que el bazo- páncreas se afecta más por la esfera emocional familiar).

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3 tipos de problemas:

Estos problemas son sin duda, uno de los motivos de mayor malestar para los padres y fuente de infelicidad.
Los problemas a la hora de dormir pueden ser, habitualmente, de tres tipos:

  • El niño rechaza irse a dormir a la hora fijada:
    Puede suceder que el niño no haga caso a los avisos, que se queje, que escape o bien, que intente retrasar el momento de irse a dormir pidiendo que le lean otro cuento, necesitando ir al baño, queriendo un vaso de agua, etc.
     
  • El niño llama a los padres desde la cama:
    el niño ya está en cama, pero empieza a pedir cosas para que sus padres permanezcan con él en la habitación (agua, ir al baño, otro cuento, etc).

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1º.    Saber a quién le vamos a hablar (no es lo mismo un jefe, un amigo, mi pareja, etc). Elegimos el momento adecuado teniendo en cuenta el estado de ánimo de la otra persona (si no lo sabemos, es mejor preguntar que dar por supuesto: “¿tienes un rato para que hablemos?”).


2º. Antes de expresar lo que quiero decir, pedir o transmitir, es necesario que lo piense a solas. Si es necesario, lo hago por escrito. Busco la manera de decirlo sin agresividad, sin atacar al otro y utilizando “mensajes yo” (“yo siento…”, “yo creo…” etc), sin juzgar a nuestro interlocutor, ya que cuando nos sentimos juzgados siempre nos defendemos. Nosotros también.

Leer más: ¿Que podemos hacer para expresarnos correctamente?

  • Darle al niño la oportunidad de expresar su malestar.
  • Atender con interés sus éxitos.
  • Transmitirle que se le quiere.
  • Ofrecer situaciones sobre las ventajas de ser mayor.
  • Favorecer el contacto con niños de su edad.
  • Pedir la colaboración del niño en tareas de cuidado del bebé.
  • Decirle que sus celos desaparecerán.
  • No exigirle demasiado al niño.
  • No hacer comparaciones entre ellos.
  • No manifestar preferencias por alguno o intervenir prematuramente en las peleas.
  • No ponerse rígidos o intolerantes con las regresiones.
  • No regañarle o enfadarse con frecuencia.
  • No hacer elogios muy efusivos cuando se muestre cariñoso con el bebé.